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Wednesday, 18 January 2012

Numquam Concedere: El escudo de Donald Trump, ¿sugiere algo para España?

Ayer por fin se desveló el escudo concedido por la autoridad heráldica escocesa a Donald Trump, asunto de cuyos avatares ya he hecho eco anteriormente en este blog. La noticia fué recogida en varios medios escoceses ayer, y hoy comienza a serlo en Estados Unidos. Lamentablemente no parece haberse publicado - todavía - una representación en color del escudo, ni su blasón; pero sí se ha explicado la motivación de algunas de las piezas que en el escudo figuran. El águila bicéfalo denota que Trump tiene raíces en dos países (su padre era hijo de alemanes, su madre nació en Escocia) y el águila a su vez sujeta en cada garra una bola de golf. Las estrellas hacen alusión a la bandera de EE.UU. Como lema, 'nunca rendirse'.

El interés de este millonario por hacerse con un escudo da que pensar. Si en España se instaurase una autoridad heráldica, habría que fijar sus honorarios, que lógicamente se podrían repartir en alguna medida entre la Casa Real y el cronista de armas de turno. Esto acaso podría ser una fuente para sufragar algunos gastos de la Familia Real de manera ajena al erario público, de igual manera que en Inglaterra el Príncipe de Gales se autofinancia a través de la explotación agrícola de los terrenos del Ducado de Cornwall.

Sunday, 20 November 2011

Del escudo de British Airways y la jurisdicción heráldica

El absoluto desamparo legal en que esta sumada la heráldica siempre me ha parecido hasta cierto punto consecuencia de un esnobismo a la inversa. La heráldica es percibida en ciertos sectores como algo exclusivo, minoritario, y por lo tanto - con contadísimas excepciones - los emblemas heráldicos no gozan de la protección dispensada bajo las leyes promulgadas por y para la mayoría.

Cierto es que la ciencia del blasón no facilita las cosas para brindar, ante su uso indebido, la misma protección a los escudos que a los logotipos comerciales. Simplemente por la infinidad de variaciones sutiles que pueden hallarse entre versiones de un mismo blasón, dibujados por dos artistas distintos. Pongamos por caso que uno fuera viticultor, que decidiera - como muchos - rotular las etiquetas del caldo propio con motivos heráldicos, y que el blasón elegido fuese: "Escudo Medio Partido y Cortado, 1º De Gules, una letra M mayúscula de Oro; 2º, de Azur, un ratón parado; 3º, de Oro, un cocodrilo de su color."

Si en base a este blasón, un artista le confeccionara el siguiente dibujo, no violaría el derecho de marcas (no digamos nada del buen gusto).

En cambio, por motivos obvios, esta representación - desde el punto de vista heráldico, igualmente válida - del blasón antecedente sí violaría la protección de marcas:



Pero aun en aquellos sitios - poquísimos - donde el vetusto blasón recibe algún grado de la protección dispensada a la humilde hamburguesa, las cosas no siempre son claras.

Como ha sido ampliamente difundido en los medios, British Airways ha recuperado su escudo para sus campanas publicitarias, y también ira colocándolo en los fuselajes de sus aviones.
 
Ahí sin embargo surge una interesante disyuntiva. La empresa se entiende, como indica su nombre, como la aerolínea de bandera BRITANICA, no solo inglesa. Sin embargo, su escudo ha sido certificado por los cronistas de armas ingleses, el College of Arms con sede en Londres. No ha sido, en cambio, matriculado ante la autoridad heráldica escocesa, el Lord Lyon. Que no es poca cosa, ya que el Lord Lyon tiene por ley auténticas garras dignas de su nombre, y ha podido pararle los pies hasta al millonario Donald Trump, cuando este pretendía engalanar los hoyos de un campo de golf que construya en Escocia con un escudo de dudoso orígen. Mr Trump que registre su escudo con el beneplácito de la autoridad competente, como toda persona física o legal escocesa.

Pareciera pues que además de poder multar a la empresa por cada avión de British Airways que aterrice en suelo escocés, el Lord Lyon podría además hacer algo equivalente a picar el escudo en una fachada, que en este caso me imagino podría ser borrarlos del fuselaje con aguarrás, o algo parecido.

Sin embargo, fuentes de entera solvencia (no, no lo digo por el aguarrás) me dicen que de hecho no contempla decir nada. ¿Por qué? Pues porque en muchos círculos se considera cada vez más probable un referéndum sobre la independencia escocesa, que a medio plazo tenga la disolución del Reino Unido como consecuencia; a saber cómo, en ese caso, se llamaría British Airways, pero en todo caso no parece probable que la opción elegida sea ¡Scottish Airways! Los aviones pasarían de ser aviones "British", que técnicamente incumplen en parte normativa heráldica de su país, a ser aviones extranjeros y no por tanto sujetos a la legislación heráldica escocesa. La dialéctica entre Edimburgo y Londres ya de por si es bastante amarga; acaso sea mejor no echar mas leña al fuego y tirarse los escudos a la cabeza, sino dejar que los acontecimientos resuelvan la cuestión.

Thursday, 13 October 2011

Heraldry abhors a vacuum

One hesitates to give such folderol wider distribution than it has already received; but the ignorance regarding matters heraldic displayed by one Alex Singleton, an obscure journalist who happens to have the disproportionately large platform that is the Daily Mail's website, can only be stamped out through efforts to re-educate.
http://singletonblog.dailymail.co.uk/2011/10/is-this-the-silliest-most-pointless-government-body-ever.html

The level of knowledge displayed in this post is not much beyond what a schoolboy could hastily produce if suddenly asked to write an essay on some topic previously unexplored by him. That schoolboy level of reasoning is further underscored by Mr Singleton's subsequent re-tweeting of someone else's comment that he placed the existence of Lyon Court on the same level of 'Uganda banning farts'. Subtle and perceptive indeed.

There's probably no harm in continuing to let Mr Singleton wallow in his own ignorance, which should keep him busy for quite some time; but lest some other heraldic novice should come across his opinion and mistake it for an authoritative one, rather than the chaff that it is, one observation. Did he give so much as a moment's thought to the chaotic situations that can develop in the absence of a proper regulatory framework for heraldry? Heraldry, like other human creations, is subject to abuse, misuse, exploitation and deceit. Some nations have venerable bodies whose authority is apparent even to the uninitiated, such as the Court of the Lord Lyon; others, such as some continental countries, at least have varying degrees of regulation governing the proper procedure for assuming a coat of arms, with registration and publication requirements analogous to those for commercial trademarks. Where there is no authority whatsoever, that is, in Mr Singleton's Shangri-La, the stage is set for, at best, confusion; and at worst, sterile disputes over who can fill the vacuum, dodgy practitioners selling arms to the gullible - on the basis of dubious credentials - and a free-for-all proliferation of poorly designed arms or such obvious misuse of others' arms as to constitute copyright infringement if it were to occur in trade. If, as the saying goes, a liberal is a conservative who's been arrested, then a heraldic anarchist such as Mr Singleton must have little actual experience of the situations such a vacuum creates. Ignorance is bliss.